La fiesta de la Vida, 29/10/22.

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¿Por qué?

¿Y por qué no?

A lo largo de mis casi 50 años, que cumpliré el 28 de octubre de 2022, he ido formulando el objetivo de mi vida. Mi aspiración a los 17 años de llegar a ser un hombre sabio, artista y amante se ha convertido en los últimos tiempos en algo increíblemente sencillo pero fundamental: pasarlo bien. Escribo sobre ello en mi blog del 4 de noviembre de 2021. Pasarlo bien no es una acción individual ni egoísta, requiere que todos y todas lo pasemos lo mejor posible, ¿no es así? ¿Cómo voy a pasarlo bien si a mi alrededor la gente no se siente bien? Al mismo tiempo, ¿cómo van a disfrutar otras personas si yo me siento fatal a su lado? Es evidente para mí ahora que lo uno no puede ocurrir sin lo otro, lo otro sin lo uno.

Aunque hay circunstancias externas que facilitan "pasarlo bien" y a todo el mundo nos gustan ciertas cosas y nos disgustan otras, estas circunstancias no son determinantes. La voluntad de una persona, y aún más de varias, de perseguir y construir ese objetivo es tan importante, si no lo es más. Varias experiencias traumáticas en mi niñez y adolescencia y tres episodios de cáncer en mi edad adulta, el último en la actualidad, me han enseñado que lo que me pasa importa menos que lo que yo deseo hacer con ello. Hablo de esta perspectiva y narro algunas de estas experiencias en el vídeo de la sección de inicio de esta página web así como en mi blog . El que ocurriera lo que ocurrió no fue nada personal, ni siquiera mi responsabilidad. Sí es muy personal la oportunidad de hacer lo que deseo hacer con ello. Y es, cada vez lo creo más, una oportunidad compartida. "No puedo hacerlo todo; no puedo hacerlo solo" (algo que digo a menudo, aquí por ejemplo).

Así que montar "la fiesta más grande que te puedas imaginar" es lo que decido hacer, lo que me pide el cuerpo para equilibrar la locura en la que se ha convertido mi vida recientemente. Como le dice Gandalf a Frodo en el Señor de los Anillos y he repetido en el pasado, "lo único que podemos decidir es lo que hacemos con el tiempo que nos es dado". En el espacio entre lo que nos pasa y lo que hacemos, "se encuentra nuestro poder de elegir nuestra respuesta. En nuestra respuesta están nuestro crecimiento y nuestra libertad" (Viktor Frankl). En el espacio entre entre el cáncer y mi reacción al cáncer, está la elección de poner en marcha esta fiesta.

Si el espacio y el poder del que habla Viktor Frankl es compartido, la pregunta también es para ti. Yo deseo que vengas a esta fiesta, pero ¿por qué querrías venir tú?

¿Qué?

¿Qué otra cosa puedo y quiero hacer?

Deseo hacer de éste un mundo mejor, deseo que nos lo pasemos lo mejor posible. ¿Qué puedo hacer que sea coherente con mis necesidades y mis talentos? En mi blog del 14 de junio de 2021 escribía ya sobre esta fiesta.. "... Visité el infierno y ya estoy de vuelta. ¿Qué hice? Esperar a que pasara la desesperación (no hay mal que cien años dure) mientras entendía que, en realidad, la historia global es hermosa. El próximo capítulo puede que sea hermoso, mientras que éste da un poco de miedo pero es entretenido. Y la madre de todas las fiestas va a estar en ese próximo capítulo. Organizo una fiesta. Ese es mi próximo capítulo. (...)"

Armar una fiesta no es tan complicado; no es la primera que organizo. Estoy recopilando segmentos de vídeo de las más sonadas, incluidas algunas fiestas telemáticas internacionales que ocurrieron a través de la aplicación Zoom durante la pandemia y que puedes ver aquí. Las reuniones de amigos, los encuentros familiares, habiendo crecido en una familia numerosa de 10, han sido siempre para mí maneras de amar y recibir amor. Me encanta invitar a amigas y amigos a cenar, me encanta hacer fiestas en casa, ¡me encantan las fiestas! He organizado varios eventos grandes, el primero de los cuáles ocurrió después de mi primer cáncer, cuando deseaba dar las gracias por todo el apoyo recibido. Así que "la fiesta de la vida" es simplemente una de las cosas que creo que se me da mejor hacer para mostrar mi amor a otras personas.

La percepción de algunas personas puede ser que esta fiesta sea un "show" innecesario y que solo sirva para alimentar mi ego. Hacer esto es lo que más alegría me trae a mí en particular y, desde luego, no me embarcaría en tamaña aventura si no fuera así. Y por supuesto es un "show" y espero que uno bueno que nos guste a la mayoría. La fiesta no es mía: la montamos entre todos, es de todos y para todos. A mí no me importa en absoluto estar en el escenario cantando, bailando, contando un chiste o hablando de mi experiencia con el cáncer. Después de todo siempre tuve vocación de actor. Pero todo esto tiene sentido solo si la mayoría nos lo pasamos bien. El mismo afán y la misma alegría llevo a mi vida profesional. ¿Por mí o por otras personas? Por ambas. Consulta la sección "Sobre mí" y "¿Qué podemos hacer por ti?" en esta página web si quieres leer sobre mis actividades profesionales.

Digo en otra parte de mi blog que "he aprendido que ofrecer quien uno es y lo que tiene es el regalo más auténtico y más sublime... el único dentro de lo posible que merece la pena". El texto íntegro está disponible en este enlace. Así pues, pongo al servicio de esta fiesta todos los talentos aprendidos en la búsqueda de mis sueños por convertirme en sabio, artista y amante.

¿Qué harías tú con el tiempo que te es dado? ¿Qué quieres hacer con lo que te ofrezco?


¿Cómo?

Con tu ayuda.

No hay fiesta si no hay al menos dos personas: la fiesta es de quienes participan. Deseo, con todo mi corazón, incluir a todas, todos y todes. A gente que adoro, a gente que conozco y que me gusta, a gente que conozco y que me pone retos, y a gente que no conozco si también quiere apuntarse. Esto último es más que una declaración de intenciones, te parezca extraño o incluso cómico como a algún amigo mío. Es verdad que no he podido resistirme en el pasado a invitar a personas que casualmente pasaban por lugar en el que hacíamos una celebración y preguntaban interesados. "Es una fiesta", respondía yo, "¿te gustaría entrar?" Hay un vídeo de una de estas ocasiones mostrando a un invitado que dice a la cámara "Samuel, todavía no te conozco pero te voy a conocer". Esa persona se convirtió en un buen amigo y continúa siéndolo hoy.

Las previsiones para este evento son aún más grandes. Mi familia vive en España y también considero mi familia, aunque no biológica, a hermanas y hermanos del alma que viven en EEUU y en Chile, Perú y México. Me gustaría intentar reunir físicamente a todas estas personas en un lugar y momento único puesto que todos somos UNO. Miami tiene una posición estratégica entre todos estos lugares. Además, el Jardín botánico tropical Fairchild, lustroso y exótico, con árboles espectaculares, mis queridos árboles, es uno de los lugares más bellos que conozco donde se puede hacer una fiesta. Por último, Miami reúne otras condiciones deseables: buen tiempo en octubre en torno a la fecha de mi cumpleaños, con playa, bilingüe... y para mí simboliza la unión, a menudo bastante desordenada pero divertida, de dos mundos con los que me identifico, el anglosajón y el latinx.

El reto es financiar un evento en este lugar lejano al que invitamos a tanta gente. Por eso lanzamos también una campaña para recaudar fondos (AQUÍ) para este... sueño posible... mitad locura, mitad cordura... mitad ligero, mitad serio... mitad capricho, mitad necesidad vital. Llegaremos así por la línea del medio a donde lleguemos, con esperanzas y sin expectativas, pasándolo bien en el intento, no esforzándonos "ni mucho ni poco, sino lo justito, con gustito, y con cariñito". Esta es otra de mis frases preferidas, que aparece en mi blog a menudo, de Peter Yang, profesor de Tai-Chi de mi hermana Elva. Si no llegamos lo habremos intentado. Si no hay bastantes solicitudes, donaremos los fondos a la Comunidad de CBCT® en español, que celebrará su I Encuentro Internacional en esa misma fecha (más información sobre este evento aquí).

¿Y tú cómo lo harías? ¿Si coincidimos en el "por qué" y en el "qué", cómo te gustaría participar? 


¿Cómo te gustaría participar?