¿Para qué el cáncer?

A las pocas personas que hasta ahora les he contado las noticias de mi nuevo cáncer les cuesta un poco creerme cuando digo que estoy perfectamente. Es muy raro, lo sé, y a mí me extraña tanto como me extrañó la segunda vez que tuve este diagnóstico. Así lo cuento en el vídeo de inicio de esta página web. Cuestiono mi serenidad, casi indolencia, y me obligo a pensar si de verdad no es una pose o simplemente estaré un poco chalado.

Pero no, con cierto margen de error en lo que podemos saber de nosotros mismos, y dejando a un lado la preocupación por que mis seres queridos se preocupen, tranquilidad y casi euforia son los sentimientos dominantes. La razón de la euforia, comentaba con mi amigo Manu, es porque poseo más claridad que nunca; porque de un golpe se silencian muchos, muchísimos ruidos, aún más que cuando estuve en mi retiro de silencio. Y aunque me gustaría relativizar la gravedad de esta enfermedad, con todo mi respeto a quienes la han sufrido directa o indirectamente, y sugerir que para muchos de nosotros el cáncer puede ser tan solo otra condición crónica que viene y que va, ya que me ha tocado no deseo que deje de ser ese golpe que nos derrumba... y nos permite después construir algo nuevo.

Y esto es lo más raro, autocompasión en práctica y, lo mejor, sin apenas esfuerzo (el esfuerzo de haberme pasado meditando tantos y tantos ratos buenos y bastantes difíciles, creo). No habiendo deseado esto, reconociendo que es algo adverso, busco y veo la ganancia en lo que me pasa. Y aquí llego al para qué. Yo no soy de los que dicen que todo ocurre por una razón, no soy religioso ni dogmático, pero estoy convencido, y me lo he demostrado en innumerables ocasiones, de que podemos encontrar una razón para lo que nos ocurre. La nuestra, la que decidamos y construyamos con nuestras ilusiones y los elementos de la realidad que nos toca vivir y ayudamos a construir. Como le dice Gandalf a Frodo en el primer libro del Señor de los anillos: lo que ocurra en nuestro tiempo "no depende de nosotros. Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron".

¿Qué deseo hacer con lo que se me ha dado en este tiempo? ¿Cuál es mi "para qué"? Todavía está por ver lo que construya, y solo con vuestra ayuda (y vosotros con la mía) porque esta experiencia también es vuestra, como decía en otro blog. Puedo anticipar, al menos, que el golpe que silencia ruidos y destruye lo que somos, aunque un cambio incómodo, me recuerda que la vida, la búsqueda que tenemos entre manos, es demasiado importante como para tomársela demasiado en serio, porque es efímera y volátil. También me devuelve a la intuición de que la nada que todo lo contiene, ruido y el silencio, lo cómodo y lo incómodo, es un espacio de inmensa, interminable belleza.